Kore AI · Neural OpsConectamos tu empresa al ecosistema agéntico externo. Tu catálogo —productos o servicios— queda descubrible y recomendable por cualquier agente de IA (Claude, Copilot, Cursor, Cowork…), sin que tengas que repartir credenciales ni mover un dedo. Cuando alguien le pide algo a su agente, tu oferta aparece.
Va a ser su agente. El comercio se está volviendo agéntico: asistentes personales de IA que cotizan, comparan, analizan y eligen por la gente. La pregunta ya no es si tu cliente te encuentra — es si el agente de tu cliente te encuentra.
“Conseguime el mejor precio para 50 sillas el viernes.” El agente sale a pedir presupuestos a varios negocios a la vez — en segundos, sin llamar a nadie.
Cruza precio, stock, tiempos y reputación de cada opción. Decide con datos, no con la primera publicidad que vio.
Recomienda a la persona la mejor opción — y cada vez más, la reserva o la compra directo. El que está en la vidriera entra a esa decisión; el que no, ni aparece.
Si los agentes no te encuentran, para ellos no existís. Es la góndola nueva — la que recorren los agentes, no las personas. Como tener web en 2005 o estar en Google en 2010: el que llega primero, gana.
Rotundamente, sí. Estamos pasando del B2B (Empresa a Empresa) y B2C (Empresa a Persona) al B2A (Business to Agent).
El intermediario ya no es solo una persona buscando en Google — es el agente de IA que representa a esa persona y actúa por ella. Los agentes no reemplazan a las personas: les amplifican la capacidad de buscar, comparar y decidir a una velocidad y escala que antes era imposible.
La persona ya no recorre sola las etapas de "Consciencia" y "Consideración" navegando horas en Google. Le da un objetivo a su IA ("conseguime el mejor proveedor de X") y el agente hace el trabajo pesado.
El agente filtra de 100 proveedores a 3 basándose en la legibilidad técnica de cada negocio. Si tu catálogo no es legible para una IA, no entrás en esa lista corta — aunque tengas los mejores precios o el mejor producto.
Los primeros negocios que expongan sus catálogos de forma amigable para las IA serán los que esos agentes recomienden.
Si una IA entra a tu web y solo encuentra imágenes con texto renderizado o un diseño bonito sin datos estructurados, ignorará tu negocio — no puede leerlo con certeza. Es exactamente como no tener web en 2005 o no aparecer en Google en 2010: el que llega primero gana la ventaja que después cuesta mucho recuperar.
Tu catálogo se publica como un MCP público — el 'idioma' estándar que ya hablan los asistentes de IA para leer catálogos y ejecutar acciones —. Lo descubren solos, lo consultan sin credenciales y recomiendan tu oferta.
Un contrato simple y estándar. Lo que el agente necesita para descubrirte, navegarte y recomendarte — nada más, nada menos.
El agente busca por texto, categoría o precio máximo y recibe los ítems que coinciden. “Mostrame sillas plegables bajo $X.”
Nombre, descripción, precio, moneda, disponibilidad, imagen y link. Todo lo que necesita para decidir y recomendar con confianza.
El agente entiende cómo está organizada tu oferta y la recorre completa, como un cliente que mira toda la vidriera.
No alcanza con tener la vidriera: hay que estar en el directorio que los agentes consultan. Publicamos tu MCP en el registro oficial y se propaga al resto del ecosistema — gratis.
Solo lectura y solo tu catálogo público (precio, stock, descripción). Cero datos de clientes, cero conversaciones, cero métricas internas. No hay nada sensible que exponer.
No usa modelos de IA: son consultas a tu catálogo. Sin tokens, sin consumo por pregunta. El agente te descubre las veces que haga falta sin que se te dispare la cuenta.
El agente compara stock y tiempos de varias mueblerías. Si tu disponibilidad está en la vidriera, te recomienda — aunque ese cliente nunca te haya buscado a vos.
El agente de viaje del usuario arma opciones. Tus salidas, precios y cupos aparecen en la comparación, listos para que las recomiende.
Servicios también son vidriera. Tu propuesta, alcance y disponibilidad quedan a la vista del agente que busca un profesional.
El agente filtra por talle, precio y stock real. Tu producto entra a la terna final con su ficha completa y su link de compra.
Si tenés una oferta, tenés una vidriera. Estos son algunos rubros donde estar primero hace la diferencia.
Catálogo con precio y stock real descubrible por los agentes de compra de tus clientes. La nueva vitrina, además de tu tienda.
Paquetes, salidas, precios y cupos al alcance de los agentes de viaje personales. Aparecés en la comparación, no en la 5ª página.
Carta, precios y disponibilidad para el agente que busca “dónde pedir X cerca”. Tu menú, legible por máquinas.
Propiedades con características, precio y zona. El agente que filtra por el cliente encuentra tus unidades al instante.
Tus servicios, alcances y honorarios como ítems de catálogo. El agente que busca un profesional te pone sobre la mesa.
Listas de productos B2B con precios por volumen y disponibilidad. Los agentes de compras de tus clientes te cotizan solos.
En esta etapa la vidriera ofrece y hace descubrible tu catálogo — no cobra ni cierra la venta. Es el primer paso, el que te pone en el mapa agéntico antes que tu competencia. La capa de venta —que el agente reserve o compre directo— es el próximo escalón. El que ya está en la vidriera, lo activa con un clic.
Pedinos una demo: te mostramos tu catálogo siendo consultado por un agente real.
Complemento disponible solo para planes Pro y Enterprise.
El comercio agéntico ya empezó. Ponemos tu catálogo en la vidriera que recorren los agentes — antes que tu competencia.